En el 2009, Martín Elías era un joven pasadito de kilos, con una voz que algunos catalogaban de parecida, sino “igualita”, a la de Diomedes. Como artista emergente concursó en la primera edición del Festival Francisco el Hombre, de Riohacha. Sabía que lo veían como “otro hijo de Diomedes que quiere salir a cantar”, pero en escenario generaba una adrenalina entre seguidores y quienes no lo eran que casi pareció injusto que no ganara.
Cuando lanzó el álbum ‘El terremoto musical’ (2011), Martín Elías ya se había sometido a una transformación física impresionante (año a año sus seguidores lo verían cada vez más esbelto). En ese momento se hablaba de él como el único artista joven que podía darle competencia a Silvestre Dangond –ya convertido en la principal figura del vallenato–. Por lo mismo, surgieron las comparaciones odiosas y las rivalidades inventadas.
“Me empezaron a contratar para conciertos con artistas grandes –decía–. Compartía tarima con Silvestre, Peter Manjarrés e Iván Villazón. Ellos ya tenían su trayectoria, llevaban mucho público y yo sabía que si me veían ahí, les irían gustando mis presentaciones. ‘El terremoto’ los convenció de que tenía mucho para dar en la música”.

